martes, septiembre 07, 2010


NO VUELAN LAS COMETAS


Hace viento, no podrán volar las cometas, se presenta la tarde entre nubes y claros, gotas de lluvias empapan mi parabrisas. Parece que el tiempo acompaña mi estado de ánimo, es un fiel reflejo de mi última relación y las gotas como las lágrimas que caen por mi rostro.


Llevamos 9 meses de altibajos y discusiones, el me hace sentir de nuevo viva y dice que yo le completo. Han sido 9 meses, como un parto, a veces sin separarnos a veces sin hablarnos, una guerra sin cuartel, sin vencidos ni vencedores, y un lugar un campo de batalla, donde solo somos el y yo como si fuéramos uno. Curiosamente me hizo ceder, bueno no sé por qué digo curiosamente, si siempre soy yo la que empiezo cediendo y cediendo, hasta que reviento, siempre me pasa igual, no aprendo, digo las cosas y al hacerlo me rodeo con un halo de no pasa nada, como si no tuvieran importancia para mi, no tomo represalias de entrada, bueno en realidad no soy de tomarlas.

Y esta historia no ha sido una excepción. La atracción fortísima, se alió con la oportunidad para crear el escenario adecuado, un encuentro un malentendido, una bronca descomunal y una cama para una reconciliación. Di por hecho que se quedaría en eso nada más.
Pero me buscó una y otra vez, y me encontraba para después huir los dos, alejarnos, para no decir estamos juntos, casi furtivos escondiéndonos, de quien no podría culparnos de nada. Nosotros mismos.

Te hicieron marchar en el trabajo, a poner de manera poco explicita tu vida en peligro. Y aprovechaste para crear una bronca que no me dejó inmune y así alejarte para siempre. La oportunidad servida. Pero regresaste entero y me volviste a buscar. Tu fuiste quien te marchaste yo quien me alejé. Y lejos me encontraste, lejos de ti.
Se inició un duelo de voluntades, la suya recuperarme, la mía no volver a ceder. Su frustración expuesta le dio la mano a mi ira, su orgullo quedó tocado por mi firmeza y de nuevo las vacaciones. Quiso darme ese tiempo, pensando inutilmente que me apaciguaría. Más al contrario me enfrié más aún, desapareció de mi cabeza entre las risas y las noches de verano en lugares exóticos.

Volví indiferente y me presentó al muchacho que yo intuía escondido debajo de su recio cuerpo, desnudo, sin máscaras, alli a flor de piel. Y volvimos a ser, esta vez en calma, sin tapujos pero también sin publicidad una pareja. Llevaba años luchando por irse de Madrid y ahora se lo ofrecen, lo está tocando con sus dedos. Ayer llegó a contármelo feliz, y de repente su felicidad se mudó en su cara en una mueca amarga. Aun no es seguro, comentó con el dolor pintado en su rostro. No dijimos más. El no me va a pedir que le acompañe, y aunque lo haga sabe que no aceptaré. Todo se va a dilucidar en unos días. Creo que los dos hemos sabido todo el tiempo que entre nosotros no había futuro, solo presente, un presente salpicado de nubes y claros, con algunas gotas de lluvia. Como el día de hoy en el que no podrán volar las cometas.

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2 comentarios:

Blogger Credendo Vides ha dicho...

Pero bueno, seguimos sin poder coger las cometa del hilo fuertemente???? Pues yo creo q deberías tratar d volar la cometa, nunca se sabe, por muy lejos q vuele, si la agarras fuerte del cordel, siempre será tuya.
Espero q estés bien.
Por cierto, cambio en el blog no??
Yo lo tengo abandonado, pero hoy me ha dado por revisitarlo, quizá escriba algo.
Saludos desde el Inframundo.

sábado, septiembre 18, 2010 1:03:00 p. m.  
Blogger Wendeling ha dicho...

Pero al menos has vivido un presente... cuando hay tantos que ni se atreven a eso.

Besos de una maia.

jueves, septiembre 23, 2010 2:04:00 p. m.  

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