miércoles, noviembre 02, 2005

Tengo piso, luego no existo.

Cuando mi ex, mi segundo gran ex, me regaló una caja de destornilladores por mi cumpleaños, (porque sabía que un amigo mío del que estaba muy celoso, me los iba a regalar y por tanto se anticipó), me quedé con un palmo de narices importante.

Vale, soy una maniática, y como trabajo en lo que trabajo y sobre todo siempre se me han dado mal las manualidades pues es el punto a cubrir. No negaré que siempre me gustaron los destornilladores, en especial los de mi amigo, desmontables y con mango lila, un primor vamos.

Yo, sinceramente me esperaba algo más... no se, iba a decir femenino.. pero tal vez me esperaba algo mas personal, íntimo si me apuras, unos pendientes, un anillo.. cositas de esas vaya. Pero no, fueron destornilladores, y si hubiera sido lista, lo habría visto como lo que ahora es, un avance de lo que me esperaba.

La semana pasada fue mi cumpleaños, si bien este año las llamadas han sido más, los regalos han sido menos, ( me quejo amargamente).

Aunque lo más llamativo, ha sido que no he recibido, (salvando a Pili, que se le ha ocurrido regalarme un pañuelo con cascabeles o algo para bailar la danza del vientre) ningún regalo que sea personal. Nada, todo es para mi casa. La cojo batidora que me ha regalado mi hermano, creo que tiene hasta lector MP3 incorporado. Y no es que no me gusten, ( de verdad que me encantan ), pero quizás el cambio ha sido demasiado brusco, primero los 35, después la batidora. Me pregunto si el año que viene me van a regalar un peeling químico de esos.

1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Pues ya verás si tienes un hijo.

miércoles, noviembre 02, 2005 12:43:00 p. m.  

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