martes, enero 26, 2010

Despierta



La verdad me daba mucho miedo enfrentarme a esta pantalla, un folio en blanco para escribir lo que en más de tres meses no he escrito. Y no quería hacerlo de otra manera que ahora lo hago, con buen humor.

He estado enferma, un par de meses durmiendo solo unas 4 horas al día que me tenían totalmente desquiciada, en ese tiempo un par de hombres pasaron por mi vida, uno un soñador que se alimentaba de eso, de sueños, engreído, guapo pero no tanto, un artista narciso pendiente solamente de él mismo. Y cuando le demostré que no aceptaba otra cosa que la igualdad, que le consideraba mi igual, salió corriendo a buscar adulación en otros brazos. Buen viaje.


Al poco poquito apareció el interesado, también satisfecho de si mismo en grado máximo. Me cuidaba, parecía que el sentido de sus días era estar a mi lado diciéndome lo especial que era, pero no terminaba de fiarme a pesar de que mi ego estaba orondo como una pelota mas realmente y para mi desdicha lo hice un poco, fiarme. Me costó caro, no era otra cosa que un mentiroso, y ahora me toca las narices haberle dejado una peli que no puedo recuperar al menos por un tiempo. He tenido mucha gentuza a mi lado.. pero nunca me las habían dado con queso aunque no fuera del todo, alguna vez tenía que ser la primera. Más tonto es él.


Después la caída física, en el peor momento, cuando iba a cumplir un sueño... ver a mi grupo favorito Fleetwood Mac en un viaje por todo lo alto en Londres. Fui, los vi, disfruté, pero no estaba en consonancia con ese momento tan especial... es más ahora en mi mente recordándolo se me pone una sonrisa, como diciendo no al 100% pero por lo menos lo viví. Y fue ciertamente un viaje aprovechado.

Poco a poco fui saliendo de mi insomnio y creo que lo que más me ayudó fue pasar una semana en París, alejada del trabajo y de los ordenadores, sí, de nuevo París, justo antes de Navidades, cuando los Campos Elíseos se visten de luces y de puestos decorados, donde me comí el perrito caliente más grande de toda mi vida aderezado con una mostaza que me hizo llorar lo que no está en los escritos. Este año era el 120 aniversario de la Torre Eiffel, y la vi con su iluminación especial, también me hice un viajito por los Bateaux Mouche, por la noche, como hay que hacerlo, y subí a la gran noria en la Plaza de la Concordia. Por supuesto, todos esos días lucí una boina que me quedaba francamente bien.


Las Navidades las pasé en Toledo, con mi familia, disfrutando sobre todo de mis sobrinos, mucha tranquilidad que afianzaron mi sueño, lo necesitaba, Dios como lo necesitaba.


Y ahora, ahora que duermo sueño con los ojos abiertos y en el próximo post, os contaré un sueño que tuvo lugar despierta.


3 comentarios:

Blogger Wendeling ha dicho...

Te echaba de menos. Has tenido suerte al dejar las dos historias atrás. Espero que no te hayan afectado demasiado.

Besos de una maia.

lunes, febrero 01, 2010 5:11:00 p. m.  
Blogger Credendo Vides ha dicho...

París bien vale una misa, dicen... pero en tu caso, bien vale una de tus preciosas sonrisas.
Me alegra q ahora sueñes, dormida, despierta o como quieras. Pero ahora es el momento de los sueños.
De veras, me gusta leerte así.
Saludos desde el Inframundo.

sábado, febrero 06, 2010 11:53:00 a. m.  
Blogger gla. ha dicho...

¿Sabes? Lo mas lindo de soñar...es un momento de felicidad...Aún no se cuando sueño y cuando es realidad...Pero legué a la conclusión de que siempre se saca algo bueno de todas las situaciones.

sábado, febrero 27, 2010 3:34:00 p. m.  

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