miércoles, julio 04, 2007

Se para el mundo


Cuantas veces se nos para el mundo... Cuantas veces dejamos de hacer algo esperando, esperando, esperando... o simplemente medio hacemos, con media ilusión, medio vivimos esperando, que algo pase, que algo nos toque el corazón y nos entusiasme, nos llene de felicidad, nos pinte una sonrisa en la cara y cuando nos sucede, esperamos que vuelva de nuevo, que vuelva a suceder justo de la manera en la que sucedió

El otro día, el dia del europride, orgullo gay para los de a pie, fui al lugar de ambiente donde conocí a ese chico que me pareció tan encantador, sí, ya sé no era San Fermín, no tenía la magia conjurada y de mi lado, pero estaba esperando esa magia que apareció el día que no la esperaba y la muy perra me dio plantón.

Al día siguiente, acepté una cita sobre la que no tenía ningún tipo de expectativas y fue muy agradable de primeras, terminando de una manera chispeante y burbujosa y hoy estoy esperando, desde ese día estoy esperando saber si he pasado la criba de la cita, esa que hace que te vuelvan a llamar. Porque señoras y señores no me salía, ni me sale de las narices llamar a mí. Anita dixit.

Pero hoy ha terminado la tercera temporada de mi reverenciado House, de una manera tan brillante, que me ha pintado una sonrisa en la cara, y he pasado olímpicamente de Calista, porque en este momento lo que me apetecía era escribir.

Todo cambia, todo es mutable, nada permanece. El sábado es San Fermín, el día de las expectativas y estas han cambiado, de hace dos semanas a ayer, incluso de hace un segundo a éste.

Y si mi burbujoso llama para quedar, para el finde, se va a encontrar que aquí la moza ya tiene planes, para viernes, sábado y domingo, eso le puede pasar por esperarse :-) y si no llama, pues seguiré con mi vida. Hoy me han recordado que no podemos esperar, nada de detenernos por mirar atrás, que no debemos, que los cambios son buenos y que hay que vivir la vida como se presenta, incluso siendo el motor de tu propia vida, que digo incluso, siempre hay que serlo, porque, que la voluntad del pie que pisa el acelerador o el freno, es la mía, que la frenada va contra la inercia al igual que la aceleración. Y es que realmente el mundo, no se para a nuestro alrededor, somos nosotros. Hoy he decidido una vez más, que yo no me paro, ni por burbujosos ni por encantadores. Porque existe la poesía, existe la música y no es justo disfrutarla a medias.

Es difícil centrar la atención, es difícil tirar de una misma, sobre todo cuando sabes que seguramente tiras hacia situaciones cotidianas, que lo más probable es que se repitan día a día. Es lo que hay y no es poco, somos nosotros los que menospreciamos, los que infravaloramos todo aquello que tenemos; solo cuando no nos detenemos es posible hacer un cambio, un golpe de timón. Parados no vamos a ninguna parte, ni recorremos ningún camino. El sábado es San Fermín, sí, pero hoy es miércoles y yo no me paro.

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